
martes, 3 de febrero de 2009
lunes, 2 de febrero de 2009
Zimbabwe
Acabo de leer una noticia sobre el dólar zimbabwense que me ha hecho recordar una pequeña anécdota de cuando estuve visitando aquellos lares. La noticia en sí - por si no te apetece leer el link- dice básicamente que el Banco Central de este país ha decidido devaluar la moneda quitándole nada más y nada menos que 12 ceros. Es muy curioso lo de los billetes allí.
Fuimos a cenar el grupo de compañeros de viaje que andábamos por alli a un pequeño restaurante. Después de cenar pedimos la cuenta y nos sorprendimos muchísimo cuando el camarero nos dijo que "la dolorosa" ascendía a ¡¡12 millones de dólares!! El problema surgió cuando miramos nuestros billetes y sólo tenían 3 ceros, no 6, así que pensamos que debía haber algún error...
Afortunadamente nuestro conductor era zimbabwense y nos aclaró la confusión. La extraordinaria inflación que soportaba ya entonces el país - esto fue hace tres años más o menos- hacía que el gobierno emitiera papel moneda con caducidad anual (literalmente ponía en los billetes que eran válidos hasta el 30 de junio del año siguiente) y en la última devaluación ya se habían quitado tres ceros a los billetes. La gente todavía seguía hablando de millones, aunque en los billetes ya sólo aparecían miles.
Fuera de la anécdota, la situación de este país africano es bastante dramática. En su día Zimbabwe fue uno de los paises más prósperos del continente, con una abundante producción de cereales que exportaba sobre todo a Sudáfrica. Las revueltas de los años 90 promovidas e instigadas por el gobierno de Mugabe que desembocaron en expropiaciones masivas y en muchos casos violentas de granjas a los "colonos" blancos provocaron un gran caos en el país. Desde el punto de vista económico la cuesta abajo fue brutal. La producción agrícola cayó a la mitad, y con ella el empleo y se disparó la inflación. Un dato: en 1995 la inflación era "sólamente" de un 32%. Hoy es de un 231.000.000%.
Esta situación - no sólo económica sino también política - ha hecho que gran parte de la población emigre en busca de trabajo a las cercanas Sudáfrica, Mozambique o Botswana. Para los que podemos pensar que estos países van poco a poco a mejor, unas veces más rápido y otras más despacio, ejemplos como éste nos hacen ver que no es necesariamente así.
domingo, 25 de enero de 2009
Placeres de invierno
Me gustan los otoños y los inviernos de verdad. Esos en los que hace frío, viento, lluvia y hasta nieva algún día que otro. Esos días en los que te asomas a la ventana y el simple aliento de tu respiración empaña el cristal mientras las gotas de lluvia resbalan por el exterior del mismo. Levantas la vista y admiras el cielo gris plomizo, las nubes de diferentes tonalidades tapándose unas a otras en una cruel pelea por ver cuál es la que descarga su agua con mayor virulencia. Me gusta el viento golpeando el gélido cristal mientras siento en mis piernas el calor que emite el radiador justo bajo la ventana.
En esos días desapacibles me encanta comprar castañas en cualquiera de esos puestos ambulantes que aparecen por la calle, y seguir caminando mientras siento el cucurucho de castañas calientes en las manos y las voy comiendo intentando no abrasarme la boca. También me gusta comerlas en casa, sentado al calor del brasero acompañadas de una buena tertulia.
Otro de los placeres de esos días es sentarte cómodamente en el sofá con una manta y un buen libro, dejando escapar las horas leyendo con el rítmico repicar de la lluvia en el cristal como música de fondo. Suelo interrumpir la lectura a media tarde para prepararme un café calentito. Cuando el aroma del café recién hecho se expande por la estancia la estampa ya es perfecta.
domingo, 11 de enero de 2009
Barajas y la nieve
Interesante el temporal de nieve que sacudió el viernes Madrid. Y muy interesante también la resaca política que ha dejado el susodicho. Un poco exagerada desde mi punto de vista. No sé si hubo falta de previsión o no, pero lo cierto es que no hace falta nada extraordinario en Madrid para que se genere un caos como el del viernes.
Recuerdo que hace exactamente 4 años también cayó una fuerte nevada en Madrid un día de trabajo, y aquél día tardé varias horas en llegar a mi trabajo (bastantes más que el viernes). Y no pasó nada. O al menos yo no lo recuerdo.
Rápidamente han salido a la palestra peticiones de dimisión de la ministra y demás, pero tampoco creo que estén justificadas. Por esa misma razón yo pediría su dimisión cada día de la semana por los atascos que hay a partir de las 6 de la tarde en la A1, A6, M30, M40, etc... y sobre todo por la que se monta los viernes a las 3 de la tarde: ¡¡¡Dimisión!!!
Lo que si que es absolutamente inaceptable es lo que está ocurriendo en Barajas. Yo entiendo que las pistas se congelen y que los aviones necesiten unos cuidados especiales para evitar posibles siniestros que ralenticen toda la operativa aeroportuaria, y entiendo que se cierre el aeropuerto debido a las condiciones meteorológicas. Lo que no entiendo y no se puede aceptar es que no haya información, que ni las compañías aéreas,ni AENA, ni nadie tome una decisión de enviar a los pasajeros a sus casas o alojarlos en hoteles mientras se reprograman sus vuelos. No estamos hablando de retrasos de dos, tres o cinco horas. Hablamos de cancelaciones, de retrasos de 24 horas y similar. Pero como es por la nieve y el hielo, la culpa no es de nadie, y nadie quiere asumir ese coste. Mientras, los pasajeros perdidos por el aeropuerto, haciendo colas, durmiendo en el suelo y sin tener un sitio donde sentarse. Lamentable.
miércoles, 24 de septiembre de 2008
L'Oceanografic
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